| Corazón como Bandera |
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Una experiencia musical y pasional a través de la cual se vistieron de gala las ilusiones de sus protagonistas Manuel Salas Hernández, músico, Isabel Guirao Pineyro, Desde sus comienzos, la asociación A Toda Vela apostó por el desarrollo creativo de las personas con discapacidad intelectual y en noviembre de 1997 inició el taller de música. Al frente del mismo creímos que debía estar un buen profesional de la música, con amplia experiencia en grupos musicales diversos y conectado a otros grupos de la comunidad, pues ello favorecería la sensibilización y la integración social. Pero también sabíamos que este profesional debía estar apoyado por voluntarios de la asociación con experiencia en personas con discapacidad intelectual que orientaran, desde el principio, sobre algunas cuestiones que excedían el ámbito musical, pero que se consideraban fundamentales para el éxito de la finalidad del taller y para dinamizar la participación de todos los asistentes al mismo. Manolo Salas, músico profesional, fue el que apostó por el proyecto y se empeñó en sacar del grupo todo aquello que nadie, salvo él y pocos más, decían ver. Muchos de los chicos creyeron en él y, partiendo de actitudes demasiado próximas al mutismo y a la ansiedad, iniciaron un camino que no solo les ha sacado del aislamiento y el silencio sino que les ha aupado al estrellato. La música se ha incorporado a sus vidas de tal manera que se ha convertido en su segunda piel, en esa amiga íntima que te devuelve la confianza y te ayuda a descubrir lo mejor de ti mismo, animándote a superarte día a día. Siguiendo la filosofía de A Toda Vela, desde que se inició el taller nos decidimos por la presencia en la comunidad, a través del diseño de acampadas alrededor de la música como hilo conductor (“Acampada India”, “Esto es Hollywood”), asistencia a espectáculos musicales organizados por las entidades locales y participación en eventos festivos de la comunidad (concurso municipal de villancicos, cabalgata y concurso de carnaval, semanas culturales de institutos, etc.), así como por la dimensión solidaria de la música, acudiendo a hospitales o residencias de ancianos a cantar nuestros villancicos de Navidad. Todas estas experiencias nos demostraban, una y otra vez, el desarrollo de capacidades insospechadas en los jóvenes y su enorme capacidad de adaptación a cada una de ellas. Les veíamos disfrutar y demandar sus propias creaciones y, en alguna ocasión, solicitaron grabar todo aquello para poderlo recrear cuando les apeteciera. Estábamos pasando de ser consumidores pasivos de cultura musical a creadores y potenciadotes de cultura desde la discapacidad. Llegados a esta situación, en el verano de 2000 decidimos grabar un disco que les “aupara al estrellato” para el resto de sus días y “La Voz de Almería” propuso repartirlo con el periódico el día de Reyes de 2001. Todas las canciones que se recogieron en el disco fueron elegidas por ellos mismos; incluso no coincidiendo, en algún caso, su criterio con el nuestro, decidimos siempre respetar sus deseos. Por otra parte, la gesticulación o pequeñas coreografías con las que decidieron acompañar sus canciones fueron auténticas creaciones propias, sin que se les sugiriera ningún cambio. El respeto hacia su trabajo y la admiración por lo realizado, fue siempre el principio de actuación con ellos.
Desde la asociación solo se intervino para vestir de gala sus ilusiones. Danni Panullo, coreógrafo argentino afincado en Madrid, se desplazó hasta Almería y nos realizó la magnífica puesta en escena; les proporcionamos el estudio de grabación y un buen técnico que diera calidad al trabajo musical, y les ayudamos en todo momento a conseguirlo. Fue titánico el esfuerzo realizado durante esos tres años para encajar tonos, afinar melodías, prestar la atención suficiente para memorizar letras; fueron muchas las emociones que llegaron a desbordarse, las rabias y miedos que constantemente empujaban para hacerse un hueco, las horas y horas de esfuerzo en solitario para sorprender al grupo…. El resultado del trabajo de esos años se materializó en un CD que el público, los medios de comunicación y los profesionales entendieron que debía traspasar los límites de la asociación y de nuestra ciudad, llegando lejos para devolver la confianza en las capacidades de estos jóvenes. El 12 de enero de 2001, en el Auditorio Maestro Padilla de Almería se celebraba la gran gala de presentación del disco CORAZÓN COMO BANDERA, obra de un grupo de jóvenes con discapacidad intelectual a los que se les prestaron los apoyos necesarios para realizar esa proeza. El Auditorio, completamente lleno, vivió esa noche una explosión de emociones: risas y lágrimas sin parar y aplausos sin descanso fue la reacción de un público sobrecogido, porque no daba crédito a lo que sus ojos estaban contemplando. Las quince canciones del disco, versiones de temas de artistas pop como Sergio Dalma o Laura Pausini, o de clásicos como Manolo Escolar fueron escogidos por los propios intérpretes, un total de treinta y seis. Unos cantaron en grupo y, los más lanzados, lo hicieron en solitario, bajo la dirección musical de Manolo Salas y con el apoyo de la Coral del Colegio de Aparejadores y Arquitectos Técnicos de Almería, en el marco de una coreografía moderna y en perfecta sintonía con las circunstancias del acontecimiento. En los días sucesivos, fue sorprendente la unánime y generosa respuesta de todos los medios de comunicación, especialmente de la prensa escrita. El diario Ideal destacaba en grandes titulares, los jóvenes de la asociación A TODA VELA dan una lección de capacidad, y La Voz de Almería calificaba el acontecimiento como una iniciativa pionera en el ámbito de este tipo de asociaciones. No se hizo esperar la demanda de invitaciones a la Asociación para llevar el espectáculo a otros escenarios y así el programa “Senderos de Gloria” de Canal Sur TV dedicaba el día 29 de enero de 2001 un especial a los jóvenes de A TODA VELA para presentar su disco, interpretando algunas de sus canciones. El 7 de diciembre de ese mismo año volvían a presentar otra gala en el Auditorio Maestro Padilla de Almería por la gran demanda de los almerienses, el 15 de diciembre lo hacían en el Teatro Municipal de El Ejido y el 21 del mismo mes en la nave polivalente de Cuevas de Almanzora, para terminar su gira el 4 de enero de 2002 en el Teatro Municipal de Macael. A los pocos meses, el 28 de mayo de 2002, presentaban el espectáculo en la sala Manuel de Falla del Palacio de Exposiciones y Congresos de Granada con un éxito similar al alcanzado en sus anteriores apariciones en público. Desde entonces, el disco, que se vendió con el diario La Voz de Almería el día 5 de enero de 2001 y se continúa vendiendo en las oficinas de la Asociación, está en todos los hogares de los socios, amigos y simpatizantes de A TODA VELA, en los que se escucha con cariño y se contempla con asombro hasta qué altos niveles pueden llegar las personas con discapacidad intelectual cuando la comunidad les presta los apoyos necesarios para desarrollar sus capacidades. Este gran logro, CORAZÓN COMO BANDERA, ha sido obra de Manolo Salas, director del primer taller de música, por su trabajo, su dedicación y, sobre todo, por su cariño y entrega a las personas con discapacidad intelectual, que creyeron en él y aceptaron su invitación a cantar juntos. En reconocimiento al buen trabajo que venía realizando desde el principio y como premio anticipado a lo que iba a ser su gran obra, la Junta Directiva de la Asociación le concedió en 1999 una Vela Dorada con la siguiente dedicatoria: Por su habilidad en poner voz al que no habla, ritmo al que se mueve poco, oído al que atiende a ratos…, por su infinita capacidad de componernos, de querernos.
CORAZÓN COMO BANDERA Yo tengo el corazón como bandera, Llevamos la ilusión como equipaje Sólo me faltas tú en mi viaje, Sólo me faltas tú en mi velero, Letra, Mª Carmen Burgos.
Trilogía REFLEJOS La trilogía REFLEJOS es otra de las apuestas de A TODA VELA por llevar al ámbito de la realización cinematográfica a las personas con discapacidad, para que puedan desarrollar sus capacidades y puedan contemplar sus logros, una y otra vez, plasmados en un medio audiovisual. La trilogía surgió en el año 2003 con el primer vídeo clip “Cristal”, rodado en el Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar. Apostar por el ARTE con mayúsculas era el objetivo de Danni Pannullo, director artístico, que fue muy bien acogido por la crítica profesional de los medios de comunicación. En 2004 vino “El Progreso”, filmado en entornos urbanos de Almería y, por fin, en 2005 el cierre de la trilogía con “Cúrame”, puesta en escena en el teatro Apolo de la capital almeriense. La trilogía fue presentada en el IV Festival Internacional de Cortometrajes, Almería en corto 05. En los tres vídeos clip participó el joven director y montador Gumer Alonso. Otros “grandes” de la escena española, como Karola Eskarola, colaboraron dando pinceladas a la obra final. Todas las piezas fueron musicalizadas con canciones de la cantante argentina Juana Molina, de su disco “Tres cosas” que inspira con sus letras y melodías el trabajo realizado. El resto lo aportaron más de treinta adolescentes y jóvenes con discapacidad intelectual con su personal actitud y dedicación, con protagonismo propio y disfrutando de un experiencia única, imposible de contar sin que pierda sentido.
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