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Un servicio de ocio inclusivo
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  • Recreación

  • Deportes

  • Turismo

  • Cultura

  • Centro de Día

Isabel Guirao Piñeyro
Directora Técnica
Juan Pedro Vázquez Guzmán
Ha sido Vicepresidente

Todas las sociedades y culturas reconocen, cada vez más, el derecho de las personas a ciertos periodos de tiempo en los cuales puedan optar libremente por experiencias que proporcionen satisfacción personal y mejoría de su calidad de vida, si bien ha sido en los últimos tiempos cuando el fenómeno del ocio ha experimentado un gran crecimiento e incidencia social.

Las prácticas de ocio constituyen una parte esencial de los nuevos modos de vida; ver la televisión, viajar, salir con los amigos, comunicarse a través de la red, hacer deporte o escuchar música, cada vez ocupa más tiempo en nuestras vidas. Tal importancia está adquiriendo, que en todos los estudios realizados a jóvenes entre el  periodo que va de 1998 al 2000, el ocio se sitúa en el ranking de los primeros tres valores, por encima incluso del valor trabajo y familia.

Desde A TODA VELA defendemos el ocio como un derecho universal que tienen todas las personas, con independencia de la edad y las necesidades de apoyo que se precisen. Así, desde la creación de la asociación, apostamos por ofertar vías para el desarrollo de un ocio digno, porque entendemos que las personas con discapacidad intelectual deben ocupar su tiempo libre en comunidad, con la finalidad última del disfrute; sólo necesitan de los apoyos necesarios que les tiendan los puentes para poder participar en los recursos de ocio de la comunidad y les ayuden a establecer lazos afectivos con los otros, con el único fin del bienestar personal, el disfrute con las relaciones interpersonales y la diversión.

Damos por supuesto que el ocio digno es aquel que desarrolla capacidades, el que proporciona un estilo de vida saludable, el que es comunitario, se comparte con iguales y proporciona experiencias valiosas. Un ocio digno implica conocer, apostar, defender..., por eso el ocio digno requiere de formación, es un ocio madurado, expontáneo, cultural, solidario, que cultiva el sentimiento.

Libertad y opciones para elegir son elementos esenciales de este tipo de ocio. Libertad para desarrollar sus propios talentos, buscar sus propios intereses y mejorar la calidad de vida. Opción para escoger dentro de una gran oferta de oportunidades, para ampliar sus propias experiencias y opciones de ocio. Así, el ocio, ante todo, toma fuerza como experiencia emocional, nos aporta bienestar y no se rige por indicadores de calidad o rendimiento externo; todo vale mientras sea libremente elegido y nos dignifique como personas.

Un servicio de ocio inclusivo es aquel servicio específico y organizado, guiado por los principios de normalización, inclusión social y orientación a la persona, que proporciona los apoyos necesarios para que las personas con discapacidad intelectual puedan ejercitar su derecho a un ocio individual y compartido en igualdad de condiciones que el resto de la comunidad. Un servicio de ocio dispone de programas (cultural, recreativo, deportivo y turístico) a través de los cuales se desarrollan múltiples actividades.

Diez años nos aportan multitud de evidencias que nos impulsan a afirmar rotundamente que el desarrollo de un ocio estimulante y libremente elegido, en el marco comunitario y con amplias posibilidades de relación interpersonal con iguales, es transformador y muestra nuevas alternativas al desarrollo de las personas con discapacidad, además de dotarles –como necesita cualquier persona a partir de la adolescencia- de una faceta privada e íntima en la que situar nuevas experiencias y un amplio abanico de amigos, más allá del ámbito familiar, educativo o laboral. Y es esa condición, el tener y ser amigo de, el conocer y disfrutar de la amistad, tan importante para el desarrollo humano, la estabilidad emocional y autoestima de cualquier persona que todos deberíamos cuidar y fomentar los procesos que la permiten: el disfrute de un ocio comunitario y con iguales, en el que establecer relaciones y desarrollar aficiones.

El desarrollo del ocio de las personas con discapacidad intelectual, para que sea inclusivo, debe desarrollarse en los tiempos libres, en la comunidad y de la mano de profesionales.  Desde esta perspectiva, nuestros talleres artísticos son coordinados por los mejores especialistas en las distintas actividades a desarrollar, al igual que en las actividades deportivas, en las que la comunidad demanda monitores federados; ellos serán capaces de despertar y potenciar las capacidades que todos tenemos.

Por el contrario, en el ámbito recreativo, la actividad viene marcada por las relaciones personales con la afinidad afectiva como fondo, por tratarse de comportamientos dónde la voluntad es definitiva para la relación. Por ello, el voluntariado dinamiza, estimula y coordina los intereses personales de las personas con discapacidad, sin directrices ni imposiciones preconcebidas. Un  voluntariado con un perfil similar al de las personas que participan en el programa, es un factor positivo para la relación humana en cuanto que aporta calidez, comunión de intereses, modelos de comportamiento y actitudes ajustados a los intereses del grupo (edades, aficiones, estética, etc).
La comunidad debe ser el escenario natural en el que se desarrolle cualquier actividad de ocio. Las instalaciones deportivas, culturales, recreativas, de restauración, los equipamientos urbanos, las salas comerciales, etc, utilizadas por el resto de los ciudadanos son el entorno habitual en el que se desarrolla nuestra actividad. A ellas, añadir los recursos personales y próximos de los miembros de cada grupo puestos a disposición de los integrantes del mismo (segundas residencias, cortijos, casas particulares….).

Todos nosotros desarrollamos nuestro ocio en nuestro tiempo libre, en aquel que se encuentra liberado de cualquier otra actividad familiar, educativa, social, rehabilitadora o profesional. No consisten en actividades esporádicas sino que responden a una práctica sistemática, no rígida y libremente elegida.
Conozcamos, arriesguemos, apostemos, por tanto, por el desarrollo del ocio comunitario de las personas con discapacidad intelectual, convencidos de que con ello les estamos ofertando nuevas vías de expresión,  nuevas vivencias que les impulsarán a la comunicación, nuevos planes independientes, transformadores y  realmente enriquecedores, que completarán  todas las otras vías ya iniciadas en sus vidas. 

El desarrollo del ocio, por tanto, se debe proyectar en cuatro ámbitos: el cultural, el social o recreativo, el deportivo y el turístico; siendo más importante y común a los otros, el social en el que se desarrollan las relaciones interpersonales y las capacidades del hombre como ser sociable. A ellos dedicaremos las próximas páginas.

Recreación

“Sin amigos, nadie elegiría la vida”, decía Aristóteles. La vida se construye ante el horizonte amplísimo de la amistad y eso es lo que le presta su especial dramatismo e interés. La amistad se nutre de las palabras, pero sobre todo, de los gestos, las manos, la mirada y el lento compartir lo que sentimos.

La amistad es la única relación afectiva que requiere de la voluntad de dos personas y de la libre elección de ambas. La amistad se transmite y se nutre a través del hilo invisible del afecto, en un escenario que es compartido, es personal y a la vez comunitario, se desarrolla para el otro y con el otro.  Pero, para que la amistad surja, primero debe existir un conocimiento de uno mismo y del  otro y, sobre todo, una estabilidad en la relación que permita cultivarla, que permita encontrar lo que de común se tiene. Sentirse a gusto con otra persona, conversar o mantener contactos comunicativos, compartir sentimientos y experiencias, vivir situaciones conjuntas,... es el principio de cualquier amistad. 

La amistad es una relación compleja y las personas con discapacidad intelectual requieren de programas y apoyos específicos que la faciliten, que les permitan aprender a identificar las necesidades y capacidades de los otros y las suyas propias, que les permitan practicar las reglas de la propia intimidad y privacidad en las relaciones.

Las personas voluntarias, tienen un papel fundamental en estos programas, facilitando experiencias positivas, relaciones y encuentros naturales; el voluntariado se convierte, así, en un valor añadido que facilita “la accesibilidad” a la comunidad y tiende puentes entre las personas; muestran y acompañan en el acceso a los recursos existentes, favorecen que descubran sus propios intereses y elijan, impulsan su autodeterminación y propician que establezcan lazos de interdependencia entre ellos, porque – como ellos mismos nos indican– es más fácil que los amigos de las personas con discapacidad intelectual sean otras personas con discapacidad, pues comparten aulas, servicios, oficios,... en muchas ocasiones, desde la infancia.

Los clubes, formato a través del cual desarrollamos en A TODA VELA el programa de Recreación, son espacios de encuentro de grupos de personas con discapacidad intelectual con voluntariado de apoyo. Estos van más allá del lanzamiento de una oferta de actividades y busca la experiencia positiva para la persona, el sentido de pertenencia, la participación, el reconocimiento, la amistad y la relación con el otro. Así, a gusto de los miembros del grupo, estos proponen dar una vuelta, acudir a un mercadillo o zona comercial, tomar un café o salir de tapeo por los bares del centro o del barrio, ir al cine, a la discoteca, escuchar música o ver una película en casa, jugar una tarde al fútbol, celebrar un cumpleaños, organizar una cena casera, un fin de semana en la segunda residencia de algún miembro del grupo, en definitiva, la posibilidad de disfrutar con otros. En estos grupos, la persona se siente aceptada y posiblemente esperada por otras personas, aporta y mantiene relaciones en las que da y recibe afecto.

Los grupos deciden entre utilizar la oferta comunitaria existente ese fin de semana en la ciudad, compartir los recursos personales de algún miembro del grupo, o planificar alguna actividad extraordinaria. Lo importante no es la actividad, sino el compartir un rato juntos.

Ocio Ocio Ocio

Deportes

El estilo de ocio que presentan las personas con discapacidad intelectual, ha estado muy alejado de la práctica deportiva como opción para ocupar, de forma satisfactoria, el tiempo libre. Hasta hoy, la tónica general era la no pertenencia a clubes deportivos como otros jóvenes, el sedentarismo, la pasividad, la falta de actividad y relaciones que podían conducir a  la inseguridad y a posibles rechazos y autoexclusiones. El deporte, desde un punto de vista recreativo, es una de las vías para cambiar esta situación.

En el mundo nuestro, el deporte ha alcanzado unas dimensiones que inundan múltiples aspectos de nuestra vida, no solo como afición sino también, y fundamentalmente,  como práctica. Hoy existen programas y actividades deportivas adaptadas a todas las edades, aficiones y capacidades, pues, desde A TODA VELA, compartimos que el deporte consiste en la sana ocupación voluntaria de nuestro tiempo a través de la actividad física,  integradora, apta para el desarrollo de la vida social, liberadora y equilibradora. No hablamos pues, del deporte de rendimiento (profesional) sino del deporte dentro del ámbito del ocio y, por tanto, accesible,  satisfactorio, participativo, fuente de calidad de vida, sin exigencia de alcanzar resultados, dando la verdadera importancia al proceso.

Con cuatro modalidades deportivas ofertadas de forma regular: atletismo, natación, fútbol sala y senderismo, el programa deportivo, que atiende las demandas de 70 personas con discapacidad intelectual semanalmente, permite el disfrute del ocio a través de la actividad física y en un marco totalmente comunitario, ya que todas las actividades cuentan con profesionales deportivos y se realizan en las instalaciones públicas. Los equipos de natación y atletismo participan, además,  en los Juegos Deportivos Municipales, totalmente incluidos junto al resto de la población, pero cumpliendo la normativa específica.

Respondiendo a las demandas de nuestros asociados, A TODA VELA opta por mantener tanto las actividades más demandas (natación), como aquellas que responden a intereses minoritarios (fútbol); colaborando y respaldando iniciativas deportivas de la comunidad con el objetivo de que las personas con discapacidad participen de la oferta existente, como de diseño propio o gestionando programas municipales como el senderismo adaptado.  También una primera toma de contacto con otras prácticas deportivas para despertar nuevas aficiones: patinaje en línea, vela, canoas, escalada, etc.Por encima de la modalidad deportiva o de la gestión realizada, la libre elección del participante.

El Deporte Adaptado no tiene que llevar adjetivos: es deporte. Del mismo modo, los deportistas con discapacidad intelectual tienen el derecho a que se les reconozca la igualdad de trato deportivo, institucional y social. Por ello, toda la oferta deportiva de nuestra entidad estará guiada por profesionales deportivos y se desarrollará en instalaciones comunitarias –públicas y/o privadas- destinadas para ese uso: piscinas cubiertas, senderos en plena naturaleza, pistas municipales, playa, nieve, mar, gimnasios, centros de servicios sociales, asociaciones de vecinos, etc. Las competiciones, en su caso, las consideramos como excusa para el desplazamiento del grupo en pro de un objetivo común: relacionarse a través del deporte con otras personas con discapacidad; si además conseguimos medallas será una experiencia más a compartir.

Turismo

Hoy, el viajar para conocer nuevos horizontes, otras culturas es una de las aspiraciones más extendidas a las que no son ajenas las personas con discapacidad intelectual. El enriquecimiento personal que conlleva el conocimiento de “otras formas de vivir” es absolutamente necesario en nuestro mundo. La globalización con la extraordinaria difusión audiovisual que conlleva, ya nos ofrece la oportunidad de acercarnos  a otras realidades pero, ese acercamiento, sabemos que no será completo hasta que nuestro conocimiento sea directo. Una de las necesidades más sentidas socialmente, sin excepciones, es el turismo –en sus diversas modalidades y formatos (cultural, deportivo, religioso, medio ambiental, festivo, solidario…)– que se ha convertido en una de las principales industrias y fuentes de ingreso económico en nuestros días. Las personas con discapacidad intelectual, como integrantes de esta sociedad, no son ajenas a esta tendencia por lo que la actividad turística, durante los fines de semana o los periodos vacacionales, se han convertido en un objetivo prioritario para A TODA VELA.

La oferta de vacaciones de A TODA VELA para personas con discapacidad intelectual es inclusiva en cuanto a espacios, normalizada en cuanto a tiempos (fines de semana y periodos vacacionales) y ajustada a las demandas e intereses de la población, resultando una oferta variada en cuanto a contenidos: turísticos, medioambientales, parques temáticos, deportivas, culturales, etc. Más de cinco ofertas estivales, a propuesta de ellos mismos y consensuada con familias y voluntariado, componen la parrilla dónde poder elegir durante los meses de julio y agosto.

Los pequeños, incluidos en otras ofertas comunitarias compartiendo con otros niños y niñas andaluzas en campamentos, en los que la animación y la actividad física son la nota dominante: juegos, gincanas, actividades de granja, artesanía y huerta, teatros, etc. Granada ha sido el destino elegido en estos años por contar con dos ofertas de gran calidad y dos equipos de animación que se han ganado nuestra admiración: el Cortijo Balderas y la Granja Escuela de Lecrín.

Para los adolescentes, A TODA VELA, durante cinco años ha programado Campos de Trabajo en los que jóvenes de toda España se reunían a vivir una experiencia única a través de campos en los que las actividades de sensibilización en temas de cooperación, solidaridad, medio ambiente y la relación interpersonal, marcaban las dinámicas y las actividades. Los primeos campos,  diversos en capacidades y lugares de procedencia, fueron estables en Vélez Rubio (Almería) y después móviles por la Alpujarra granadina o los Picos de Europa. Con un equipo al frente de técnicos y volutnarios –todos voluntarios- se conseguía el objetivo inicial, enganchar desde la experiencia para el voluntariado activo en cualquier ONG de su lugar de procedencia. 

Para las personas con más necesidades de apoyo, una oferta próxima, en un entorno tranquilo y rural en el que poder disfrutar de la compañía de los amigos y amigas. En el Centro Euro Latino Americano, CEULAJ, de Mollina (Málaga), se comparte con otros jóvenes de otras asociaciones juveniles de toda Europa y América Latina. El espacio, totalmente adaptado, facilita el diseño de un viaje adecuado a las necesidades de apoyo de estas personas.

Los mayores, ya con otros intereses más centrados en el turismo, el conocimiento de otras culturas, la gastronomía y el arte, cada año eligen el destino como cualquier otro grupo de jóvenes que planifica sus vacaciones de verano. Junto a un grupo de voluntarios y voluntarias salen de casa dispuestos a conocer a fondo las ciudades elegidas y volver con multitud de imágenes, vivencias y recuerdos para compartir con las familias y los amigos. Destinos como Granada, Madrid, Barcelona, Santander, Bilbao, Cáceres, Badajoz, Ávila, Salamanca, Segovia, Valencia, Cádiz y Lisboa han sido los visitados, como en el futuro lo será cualquier otra ciudad cultural que les presente una amplia oferta turística, gastronómica, cultural y medioambiental en la que ocupar sus días de vacaciones.

Cultura

El enriquecimiento del alma de todo ciudadano, no solo es una obligación de los poderes públicos, sino que también se debe de entender como un imperativo de la propia persona. Cada uno debemos de buscar nuestro perfeccionamiento y nuestro enriquecimiento cultural para que podamos ofrecer a la sociedad nuestra capacidad creativa y de este modo enriquecerla.

Desde A TODA VELA apostamos por el diseño de actividades creativas que hicieran aflorar la sensibilidad estética que las personas con discapacidad intelectual guardan dentro de sí, por actividades y programas culturales que instalaran a las personas con discapacidad en procesos creativos e innovadores, que huyeran de la mera copia, que fomentaran la curiosidad del colectivo y la creación propia del ARTE con mayúsculas, convencidos de que las personas con discapacidad intelectual, desde la exigencia máxima de la obra bien hecha, son capaces de aportar creaciones comparables con las de cualquier artista consagrado. Ello no sería posible sin el impulso y la locura de auténticos profesionales de las artes.

También apostamos por aportar a la comunidad eventos creativos, artísticos y llenos de sensibilidad para el enriquecimiento de esta. El campo de actuación es tan amplio que va desde manifestaciones artísticas plásticas como la pintura, el reciclado de la naturaleza y el maquillaje de fantasía, pasando por los audiovisuales o aplicaciones de la informática como la música, la radio, los video clips, hasta las escénicas como los pasacalles, conciertos  o el revelado con cianotipos.

Han sido muchas las actividades culturales y artísticas generadas por la asociación en estos diez años: el CD ”Corazón como Bandera”, la Trilogía de vídeo clips “Cristal”, el “Pasacalles Chino”, la exposición fotográfica “La Ruta del Oasis”, la exposición de pintura “A Todo Color”, los programas radiofónicos “A Toda Radio”, etc. Toda la producción  de la asociación, como cualquier otra producción artística,  se proyecta a la sociedad  para su enriquecimiento y con ello se completa el gran objetivo de la actividad que además de la satisfacción personal y del grupo, tiene una proyección trascendente  en el grupo social al que nuestros socios pertenecen.

CENTRO DE DÍA Y LUGAR DE OCIO

Rosa MªGarcía García
Responsable del Centro de Día

Hace diez años, las familias anticipan los periodos vacacionales con mucha ansiedad; los centros educativos se cerraban, los profesionales se iban de vacaciones, sus hijos no tenían amigos con los que compartir esos tiempos y ellos no disponían de los apoyos necesarios que les permitieran compartir el cuidado de sus hijos con su obligaciones laborales y personales; situación que se agravaba cuando estos hijos presentaban necesidades de apoyo extensas o generalizadas. Por ello, el Centro de Día  fue una de las primeras apuestas de A TODA VELA. Surgió en el verano de 1997 para ofrecer un respiro a familias con hijos con necesidades de apoyo extensas. La Residencia Infantil de la Diputación Provincial “Virgen del Pilar”, fue su primera ubicación; después vinieron otras, todas ellas comunitarias.

El Centro de Día es un lugar de ocio destinado a ofertar un recurso de animación y relación interpersonal en el que disfrutar de los recursos comunitarios durante los  largos periodos vacacionales de Navidad, Semana Santa y verano, espacios en los que las familias continúan con sus obligaciones laborales y necesidades de descanso; oferta servicio de comedor y transporte.

En aquellas primeras ediciones del Centro de Día, todas las actividades se desarrollaban dentro de las instalaciones elegidas (piscina propia, actividades de animación y coreografías, actividades predeportivas, manualidades, etc). Al frente pocos profesionales y mucho voluntariado.

Poco a poco, los chicos comenzaron a reclamarlo como un recurso de ocio propio; a través del Centro de Día podían seguir en contacto con sus amigos y amigas y divertirse durante todas las vacaciones. De ser un servicio destinado a cubrir el respiro de las familias pasó a convertirse en un Centro de Día y Lugar de Ocio y Convivencia demandado por los hijos de éstas.

A lo largo de estos años este programa ha evolucionado en muchos aspectos. Las actividades han pasado del centro a la comunidad: piscinas públicas, playa, mercadillos, ferias, cafeterías, parques, etc. De un grupo de quince personas con necesidades de apoyo extenso, hemos pasado a más de sesenta personas con distintas necesidades de apoyo, organizadas en grupo que funcionan independientemente según sus intereses y preferencias, marcadas, fundamentalmente, por la edad. De ser atendido por personal y voluntariado de A TODA VELA a incorporar otros apoyos comunitarios como los jóvenes del campo de trabajo de la SAFA que todos los veranos realizan su acción solidaria en el centro de día, procedentes de toda Andalucía y Canarias.

Creemos que el Centro de Día y Lugar de Ocio, se ha convertido en una buena opción para las familias que continúan trabajando durante los periodos vacacionales y en una de las mejores opciones existentes para las personas con discapacidad intelectual. Unos y otros, ya no temen a las vacaciones sino que las planifican, ansían y anticipan con alegría pues es la oportunidad de disfrutar de las opciones típicas de un periodo vacacional junto a sus amigos y amigas.

 
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